Reglas de oro para las apuestas deportivas

Para convertirnos en apostadores exitosos necesitamos mucho más que suerte, a veces el pragmatismo tendrá que estar por encima de nuestros sentimientos y deberemos hacer apuestas que nos resulten difíciles de aceptar. Si lo que quieres es incrementar tus ganancias y no hacer un estatement en favor de tu equipo y del amor que sientes por él, te recomiendo leer con atención las siguientes máximas, algunas de ellas te incomodarán, pero el ‘dinero fácil’ nunca fue fácil en realidad.

  1. El significado de la palabra pragmatismo

Es terrible tener que aceptar que nuestro equipo del alma está a punto de recibir una zurra en el Santiago Bernabéu o el Camp Nou. Sin embargo, más terrible aún sería ponerle 100 euros a que saldrá victorioso y además de salir zurrado, terminar con los bolsillos vacíos. Puede parecer un acto de traición, pero a veces apostar en contra de los sentimientos puede darnos buenos resultados financieros.

  1. Hay que saber cuando retirarse

En la semifinal del mundial de Brasil, hace ya varios años, aposté unos 50 euros por el local. Nunca nadie, ni siquiera los alemanes más optimistas se habrían imaginado el 1 – 7 final. Por fortuna, logré retirarme de la apuesta cuando el juego iba 0 – 2 y no perdí todo mi dinero. No es lo ideal, pero es una opción que puede minimizar los daños.

  1. Las free bets pueden complicar las cosas innecesariamente

A todos nos encantan las promociones y los bonos, pero empezar a apostar y tener una buena racha para después descubrir que a menos que Messi anote mientras Piqué le hace un guiño a Shakira es de chapuceros. Más vale apostar con dinero real, sufrir pérdidas reales y recibir ganancias reales sin tener que cumplir con requisitos extravagantes.

  1. Comparar las cuotas nos puede dar una ventaja

No nos tomará más de 10 minutos y si vamos a apostar a un mercado simple como la victoria de nuestro equipo en el clásico, lo único que tenemos que hacer es una ronda rápida corroborando si hay alguna variación que pueda llegar a favorecernos. Del mismo modo, podemos revisar si hay alguna promoción activa de pago anticipado.

  1. Apostarle a un juego que no podemos seguir es una ruleta rusa

Si yo no hubiera estado viendo el partido de Brasil y Alemania no me habría creído lo que estaba sucediendo y habría perdido todo mi dinero. Siempre he sido de la idea de que es mucho mejor hacer poco, pero hacerlo bien para ganar en grande. La verdad sea dicha, prefiero apostarle 100 euros a un partido que puedo sentarme a disfrutar, que 20 a 5 juegos que tendré que imaginarme.

  1. Reconoce tus límites como apostador

No hay que apostarle a todo, todo el tiempo. Si sentimos que somos incapaces de hacer un pronostico racional, lo más sensato es simplemente mirar el juego y disfrutarlo sin arriesgar ningún capital. Finalmente, el juego es un deporte de caballeros y la finalidad no es enriquecerse, sino tentar a la fortuna.